Crónica: Aventura en la Malinche con los jóvenes de Baviera
Por Klaus Müller
Llegamos a Casa Coki sin saber qué esperar, pero desde el primer momento, el hostalero nos hizo sentir como en casa. Él no solo hablaba inglés con fluidez, sino que también gestionó el transporte para nuestra travesía a la Malinche. ¡Eso nos salvó!
Salimos antes del amanecer, emocionados. Somos cinco amigos de Múnich: Tom, Lena, Hans, Sophie y yo. En Alemania no tenemos montañas así—tan vastas, tan verdes. Caminar entre esos bosques fue mágico. Cuatro horas de subida, pero cada paso valió la pena: el aire fresco, el paisaje que parecía de otro mundo.
Vinimos a México para aprender español, pero nos llevamos más que palabras. Nos llevamos la certeza de que este país, y este hostal, merecen una segunda visita. ¡Gracias, Casa Coki, por ser parte de nuestra aventura!


